Lo habitual en este blog es presentaros el programa de actividades mensuales o los próximos talleres y sendas, pero de vez en cuando hay actividades que merecen la pena ser contadas, porque han destacado del resto por alguna razón, es el caso del Testing Microscópico de la Charca realizado el pasado 9 de septiembre en el Arboreto, y que a continuación a psao a realizar una pequeña crónica.
Todo empezó el pasado mes de mayo (¿O fue hace 5 años? cuando empezamos nuestra colaboración con la plataforma Biodiversidad Virtual). Si, en la Asamblea anual de la asociación Fotografía y Biodiversidad tuve la suerte de conocer a Antonio Guillén (del que tanto había oido hablar) y, con un microscopio cerca, descubrí en él ese entusiasmo desbordande y contagioso de las personas que aman su trabajo. Quedé sorprendido de sus explicaciones sobre los "bichitos" diminutos que viven en una gota de agua, así como de los medios que utilizaba para llegar a los más jóvenes que por allí se encontraban.
No recuerdo el momento exacto, pero me lancé a preguntarle: ¿Conoces el Arboreto Luis Ceballos? ¿Crees que sería posible organizar un Testing Microscópico de la charca?
La respuesta fue más que afirmativa y desde aquel momento todas las conversaciones y preparativos hasta la actividad se han caracterizado por una alta dosis de ilusión. Así da gusto.
Y es que, sin esa ilusión no es posible acarrear con una docena de microscopios (de los buenos), llenar el coche y cruzar media Península para pasar un fin de semana fuera de casa; con el simple objetivo de realizar una actividad sin recibir nada a cambio. Este finde, Antonio nos ha mostrado la vida más diminuta y el altruismo más grande. ¡Menudo aprendizaje!


